lunes, 2 de abril de 2012

¿Seguimos evolucionando los humanos?

¿Ha cambiado nuestro ADN desde que éramos cazadores-recolectores hasta ahora? ¿Ha cambiado nuestra genética en los últimos 10.000 años como para replantearnos la validez de la Dieta Paleo?

Una de las premisas de la Dieta Paleolítica es que nuestros genes están basados en nuestro estilo de vida ancestral. Los alimentos a los que tenían acceso, el sol que tomaban, el stress y los patrones de sueño a los que estaban acostumbrados, los movimientos que hacían y las actividades físicas que necesitaban… todo esto ejerció una selección genética que nos hizo ser como somos ahora. De esta forma, si atendemos a estos factores obtendremos como resultado una excelente salud. Y aún más importante, muchos factores nuevos para nuestra evolución, como los granos, el azúcar refinado y los aceites vegetales hidrogenados (además del stress, la falta de sueño etc.) son cosas a las que hemos sido expuestos sólo recientemente. 


Cuando nos exponemos a estos nuevos factores en exceso, como pasa hoy en día, generalmente resulta en una salud pobre. De ahí los consejos que doy en esta web.

¿Pero qué pasa con la variación genética de la especie? Después de todo, ningún animal evoluciona de forma instantánea, sino que es un proceso lento y constante. Hay muchas mutaciones que aparecen, algunas perduran y otras no. Y se conocen varios cambios que han ocurrido en el Homo Sapiens en respuesta a las presiones dietéticas.

La primera es la producción de lactasa en adultos (para digerir los lácteos). Que se ha convertido en una mutación bastante persistente en humanos desde su aparición hace aproximadamente 9000 años. Cerca del 35% de los adultos en el mundo producen lactasa. 

En segundo lugar, está la producción de amilasa en la saliva. Ésta predigiere el almidón mientras lo masticas. Es una enzima que cubre el almidón en tu boca y se queda con él después que lo tragas, continuando con la descomposición. Los chimpancés que se alimentan de fruta producen amilasa en la saliva, pero mucha menos que los humanos, que comen más almidones y tienen más copias del gen.  Cuando se comparan poblaciones que tradicionalmente consumen más almidón, éstas suelen tener más copias del gen de amilasa. 

Las patatas y otros tubérculos son ricos en almidón


Para más variaciones genéticas, tenemos que examinar los poliformismos de nucleótidos simples (SNP del inglés Single Nucleotide Polymorphism).Éstos son las variaciones más comunes en la secuencia de ADN humana y suponen cambios aleatorios en la secuencia de nucleótidos.

Lo que nos interesa es ¿ha afectado algún SNP la forma en la que procesamos la comida y metabolizamos energía?

Un estudio relativamente reciente examinó esta cuestión, examinando los datos de los SNP de 61 poblaciones humanas de diferentes regiones y tipos de subsistencia (agricultura, pastoreo, horticultura…) y tres tipos de alimentación principal (granos; tubérculos y raíces; y grasa, carne y leche).

Encontraron algunos datos interesantes, pero no muy relevantes en cuanto a la posible adaptación a la dieta moderna:

1. Las personas que subsistían en raíces y tubérculos pobres en ácido fólico tenían mayor incidencia de un SNP relacionado con una biosíntesis alterada de este ácido.
 
2. Los que subsistían a base de granos mostraron una alteración en la descomposición de las grasas vegetales, que les predisponía a la diabetes tipo 2.

Ninguno de los cambios detectados sugieren que los humanos nos hemos adaptado a la dieta moderna en los 10.000 años que hemos vivido como agricultores (en contraposición de los 1.8 millones de años que hemos vivido como cazadores-recolectores).

Otros SNP relacionados con la dieta:

1. Rs1800562(A:A) que regula la acumulación excesiva de hierro. Este SNP aparece más en las poblaciones del norte de Europa, donde pasaron de una dieta rica en hierro (grandes cantidades de carne) a una dieta rica en granos (con antinutrientes que inhiben la absorción de minerales). Esta modificación supone una mayor absorción del hierro presente en los alimentos. 
 
2. Rs7501331, que afecta a la conversión de beta-carotenos (vitamina A) en su forma usable para el ser humano. Esta conversión aparece en poblaciones europeas que dependían de un consumo continuo de vitamina A (hígado y grasas animales).

3. Rs2291725, que afecta a la incretina (conjunto de hormonas que liberan insulina) en respuesta a la ingesta de glucosa. Las personas con el ADN “ancestral” u original tienen menos azúcar en sangre en estado de ayuno. Las personas con ADN “neolítico” tienen mayor azúcar en sangre en estado de ayuno.  Esta modificación prevaleció en Asia hace 8.100 años, presumiblemente porque permitía aprovechar mejor los carbohidratos consumidos en épocas de hambruna. En la situación actual de altísimo y constante flujo de carbohidratos, esta modificación es un factor de predisposición a la diabetes.

Pero la aparición de estos SNP en el ADN humano no significa que hayamos evolucionado y dejado atrás nuestro pasado cazador-recolector. Simplemente confirma que los humanos responden a presiones dietéticas y del entorno con cambios genéticos. Significa que a lo que tenemos acceso para alimentarnos cambia quién somos y da forma a nuestro genoma.

¿Ha cambiado tanto nuestra genética en los últimos 10.000 años como para replantearnos la validez de la Dieta Paleo?

Ha habido cambios, pero no son significativos en ese sentido. Simplemente ahora algunos de nosotros somos tolerantes a la lactosa aún siendo adultos. De resto seguimos estando mejor sin granos, azúcar , aceites vegetales hidrogenados ricos en omega-6 y grasas trans. 

A algunas personas les va bien con la dieta paleo estricta y otras (como en mi caso) incluyen legumbres, lácteos, tubérculos e incluso arroz blanco sin experimentar ningún problema. 

Lo que está claro es que lo básico, comer muchas plantas y animales y evitar granos, azúcares y comidas industriales procesadas siempre funcionará, por lo menos en el tiempo que tú y yo vivamos.

Gracias por leer y déjame saber tu opinión con un comentario!

Por Yerai Alonso

Fuente: Marksdailyapple 


 

4 comentarios:

  1. Gracias, muy buen post y muy bien documentado!

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  2. Gracias por el post. Me estoy iniciando en el estilo de vida paleo. Tengo grandes dudas que espero ir solventando. He dejado definitivamente la leche, pero me gusta mucho el queso y los fermentos lácteos. No es verdad que es más fácil digerir estos al estar fermentados?
    Procuro evitar todos los granos. Lo difícil es meter tanta verdura.
    La fruta me gusta mucho y la como en grandes cantidades sobre todo para desayunar. 4 o 5 piezas. Pero soy prediabetico y no se sí debería consumirlas tanto.
    La zanahoria cruda que se considera? Es paleo?
    Gracias por tu blog, sigue así.

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  3. Gracias por el post. Me estoy iniciando en el estilo de vida paleo. Tengo grandes dudas que espero ir solventando. He dejado definitivamente la leche, pero me gusta mucho el queso y los fermentos lácteos. No es verdad que es más fácil digerir estos al estar fermentados?
    Procuro evitar todos los granos. Lo difícil es meter tanta verdura.
    La fruta me gusta mucho y la como en grandes cantidades sobre todo para desayunar. 4 o 5 piezas. Pero soy prediabetico y no se sí debería consumirlas tanto.
    La zanahoria cruda que se considera? Es paleo?
    Gracias por tu blog, sigue así.

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    Respuestas
    1. Hola Jesús, dentro de la comunidad paleo hay quien es más estricto con el tema de los lácteos y hay quien no, ambas posturas son respetables ya que como puedes leer en el post, la capacidad de diregir la leche es uno de los pocos cambios genéticos que han ocurrido en los humanos en la era neolítica. Mi recomendación es que si te sientan mal o tu objetivo es bajar mucho de peso no los comas pero si no, pueden formar parte de tu dieta sin problema. Son una buena fuente de proteínas y además los alimentos fermentados ayudan a tener una flora intestinal saludable.

      Si eres prediabético te recomendaría limitar un poco más la fruta y seguir luchando por sustituirla por verduras, ya encontrarás las combinaciones adecuadas no te preocupes.

      Y la zanahoria al igual que todas las hortalizas es perfectamente paleo, buena fuente de vitamina A y antioxidantes entre otras muchas cualidades.

      Un saludo y ánimo con tu transformación paleo! :D

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