sábado, 12 de enero de 2013

Lácteos en la dieta paleo



El tema de los lácteos es un poco ambiguo ya que  están en una especie de situación intermedia en la dieta paleo. 

En el caso del azúcar, granos, comidas procesadas o aceites vegetales industriales la literatura científica es bastante clara en mostrar estos alimentos como negativos para los humanos. Además no estaban en el menú hace 20.000 años, ni siquiera eran reconocibles como alimentos en su forma natural.


La leche, a pesar de ser una comida relativamente reciente, es perfectamente reconocible como una buena fuente de nutrientes. Está repleta de grasa, proteína y carbohidratos en forma altamente biodisponible. La leche es el combustible de los bebés, su función es favorecer el crecimiento. Nuestro cuerpo claramente reconoce los lácteos como comida, aunque provenga de otra especie animal. ¿Pero forma parte de una buena alimentación?

La respuesta de momento no está clara. Por lo que los lácteos siguen en una especie de limbo en cuanto a la dieta paleo. Los más estrictos la rechazan de su dieta mientras que otros la incluyen de forma ocasional, nunca forma una parte importante de la alimentación. Tu decisión debe provenir de la información científica disponible y de tu propia experimentación. Así sabrás los pros y los contras y tendrás tu propia experiencia como referencia.

En este caso recomiendo que si has consumido lácteos durante toda tu vida pruebes a eliminarlos completamente durante al menos un mes y ver qué tal te sientes. Luego incluirlos de nuevo poco a poco y ver qué efecto provocan. 

Los principales argumentos en contra de los lácteos por parte de quienes se oponen a su consumo son la intolerancia a la lactosa y a la caseína. Aún así se puede contraargumentar que tanto la lactosa y la caseína se encuentran en la leche materna humana. Veámoslo de forma más concreta.

Intolerancia a la lactosa:

En el mundo hay una mayoría de humanos intolerantes a la lactosa, lo que parece una buena prueba de que no es un alimento ideal. Alrededor del mundo vemos que la mayoría de personas no son capaces de digerir la lactosa a partir de los 4 años de edad. 

Aun así, en muchas personas, cuyos antepasados vivían en culturas pastoras, hay una adaptación genética que hace que puedan digerir la lactosa durante toda su vida.

Por supuesto alguien intolerante a la lactosa no debe consumir leche. Ya que los síntomas son claros y bastante desagradables (dolor estomacal, diarrea, hinchazón...). 

Intolerancia a la caseína:

La caseína es la proteína principal de la leche. Con una estructura parecida a la del gluten, el cual provoca unos efectos negativos que ya hemos discutido en otros artículos.

Aun así no hay evidencias científicas de que la caseína provoque efectos dañinos en personas no alérgicas a la misma. Además es una proteína de alto valor biológico que incluye todos los aminoácidos esenciales.

Además es también la proteína principal de la leche materna humana lo que hace que reduzcamos sospechas en cuanto a sus posibles efectos negativos.

Otras preocupaciones

Cáncer:

Muchos estudios relacionan el consumo de leche con el cáncer. Esto es debido a la betacelulina (BTC). El problema es que estos estudios nunca se hacen con leche entera, no pasteurizada y proveniente de vacas alimentadas con pasto, la cual ha mostrado tener efectos anticancerígenos  debido al ácido linoléico conjugado (CLA) que se encuentra en la grasa de esta leche. 

Al parecer la proteína BTC para ser peligrosa sólo cuando se la separa de la grasa natural que la acompaña. De este modo la recomendación es siempre consumir leche entera y de vacas alimentadas con pasto. Además que no sean pasteurizadas.

Respuesta insulínica

La respuesta insulínica de la leche es alta. Esta es otra razón para moderar su consumo. Por otro lado esto la hace una posible opción para después del entrenamiento, ya que si te encuentras en un estado de sensibilidad a la insulina después una sesión dura, la respuesta insulínica de la leche puede ser una ayuda para asimilar proteinas y glucógeno en caso de que estés buscando la hipertrofia.

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Fermentación

Por último añadir que todo indica que los productos fermentados son la mejor opción. Muchos grupos humanos tradicionales vivían sin enfermedades consumiendo lácteos, y siempre este consumo incluía alguna forma de proceso o fermentación. El yogurt, kéfir, queso etc. Son formas que incrementa la durabilidad, mejoran la digestibilidad y incorporan probióticos beneficiales a nuestro sistema digestivo. 

La fermentación se ocupa de la mayoría de la lactosa y algunos investigadores apuntan que podría alterar la estructura, función y seguridad de la caseína.

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En conclusión los lácteos no están claramente definidos como paleo o no-paleo. No hay una clasificación por lo que atendiendo a la información disponible mi recomendación es: sólo consumirlos si los toleras bien, además que sea de forma ocasional, preferiblemente en forma de yogur natural, queso curado, kéfir o leche entera de vacas alimentadas con pasto.

Por Yerai Alonso

1 comentario:

  1. Hola Yerai!

    Buen post. Hay algo que no me cuadra, la leche de las vacas está pensada para alimentar a su cría durante el periodo de lactancia, nosotros tomamos leche de nuestras madres porque és la única que necesitamos y la más biodisponible en cuanto asimilación de los nutrientes, está pensada para los seres humanos y la de las vacas para las vacas. Al final me pregunto: ¿porque no tomamos leche de los perros o de las ratas si son mamíferos igual?
    Por otra parte la época de beber leche de nuestras madres es un tiempo limitado, a causa de que no podemos masticar alimentos, obtenemos los nutrientes que exactamente necesitamos para crecer sanos.

    Me gustaría saber tu opinión! Gracias crack!

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