domingo, 28 de abril de 2013

Ayuno intermitente: Beneficios para el cerebro.

Prácticamente todas las características del cuerpo humano pueden ser encontradas, de una forma u otra, en otras especies. ¿Pulgares oponibles? Nos sirven para construir y usar herramientas, pero los simios los tienen también. ¿Bipedalismo? Nos ayudó a tener un mayor campo de visión y cargar objetos mientras caminamos (entre otros posibles beneficios), pero muchas otras criaturas andan erguidas.


¿Qué es lo que nos hace tan diferentes de otros animales?

Lo que realmente nos diferencia del resto de animales es el cerebro. Otros animales tienes este órgano lo suficientemente desarrollado para ayudarles a conseguir comida, cobijo, y agua mientras procesas y actúan en respuesta a señales sensoriales básicas (“evitar obstáculo” o “esto huele a comida” o “tengo sed, dónde hay agua”), pero no comparten la capacidad humana de reflexión o pensamiento simbólico. El cerebro humano ha hecho que aparecieran las artes, literatura, arquitectura, agricultura, energía nuclear, sintaxis, filosofía… En resumen, nuestro cerebro es lo que nos hace humanos. Sin él, no seríamos los mismos.

Por suerte, los ayunos parecen ofrecer 3 características protectivas y terapéuticas para nuestro cerebro:
El ayuno incrementa la autofagia neuronal
Según este estudio, “ayunos en el corto plazo inducen una autofagia neuronal profunda”.   La autofagia, o “comerse a sí mismo”, es un proceso mediante el cual las células reciclan materiales de desecho, desregulan procesos derrochadores y se reparan a sí mismas.
La salud del cerebro es bastante dependiente de la autofagia neuronal. Este estudio   muestra que la eliminación de un “gen esencial para la autofagia” en las neuronas del hipotálamo en ratones produjo un desajuste metabólico (mayor grasas corporal, poca tolerancia a la glucosa) y un desarrollo neuronal reducido.
Otro estudio determina que la interrupción del proceso de autofagia neuronal produce neurodegeneración. Dicho de otra forma, sin el proceso de autofagia, el cerebro no se desarrolla correctamente ni funciona como debería.

El ayuno mejora los niveles de Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF)

El BDNF  es una proteína que interactúa con las neuronas en el hipocampo, córtex y prosencéfalo (las partes del cerebro que regulan la memoria, el aprendizaje, y la función cognitiva, características únicas en los humanos). Ayuda a que las neuronas existentes sobrevivan mientras que estimulan el crecimiento de nuevas neuronas  (neurogénesis) y la aparición de nuevas líneas de comunicación entre las neuronas (sinapsis).

Niveles bajos de BDNF están relacionados con la aparición de Alzheimer y cuando hay BDNF adicional se previene la muerte neuronal, pérdida de memoria y deterioro cognitivo en pruebas con animales.


Ayunar incrementa la producción de cuerpos cetónicos

Cuerpos cetónicos como el ácido betahidroxibutírico son conocidos por su capacidad neuroprotectora, y ayunar normalmente induce a la cetoacidosis.

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Un incremento de la autofagia, BDNF y cuerpos cetónicos parece nos conviene, pero ¿se manifiestan realmente como beneficios para la salud neuronal? Veamos lo que dicen los estudios científicos.

No se puede hablar de ayuno y salud neurológica sin nombrar a Mark Mattson,  jefe de neurociencia del National Institute on Aging de Norteamérica. Mattson ha publicado estudio tras estudio sobre los efectos neurológicos del ayuno intermitente durante los últimos 10 años, y ha amasado un impresionante trabajo que sugiere que el ayuno intermitente puede inducir la neurogénesis y proteger contra el daño y enfermedad cerebral. En los siguientes apartados discutiremos las pruebas (de Mattson y otros investigadores) acerca de los efectos beneficiosos del ayuno intermitente en la salud cerebral.

Ictus

Los ictus isquémicos o derrames son eventos en los que un vaso sanguíneo que da sangre al cerebro es bloqueado por un coágulo. En un modelo de ictus isquémico en animales, el ayuno aumentó las BDNF y otras proteínas neuroprotectivas, redujo la mortalidad y la inflamación, además de incrementar la función cognitiva. Es conveniente resaltar que el ayuno fue efectivo contra los derrames en ratones más jóvenes. En general, el ayuno incrementó las proteínas neuroprotectivas y redujo la inflamación en ratones jóvenes y de mediana edad, reduciendo el daño cerebral ocurrido en los derrames.

Trauma cerebral

Las investigaciones indican que el ayuno es también efectivo contra el trauma físico en el cerebro. Esto es debido a que se reduce el stress oxidativo, la disfunción mitocondriana y el decline cognitivo que normalmente resulta de un trauma cerebral

Lesiones en las vértebras cervicales

Ayunos en días alternos resultaron neuroprotectivos después de una lesión de las vértebras cervicales en ratas. Se preservó la integridad neuronal y el volumen de la lesión se redujo. Estos resultados no se repitieron en ratas que no habían entrado en estado de cetoacidosis por lo que parece que este estado es clave para los efectos positivos.

Alzheimer

En un modelo de Alzheimer, tanto el ayuno intermitente como una restricción calórica del 40% dieron beneficios cognitivos y de comportamiento comparado con los ratones del grupo de control. Estos ratones en ayuno o con restricción mostraron mayores niveles de comportamiento explorativo y cuando se enfrentaban a una prueba de memoria, encontraban la solución antes que los de control.

Enfermedad de Huntington

Esta enfermedad también se caracteriza por una bajada de los niveles de BDNF. En un modelo de ratas con Huntington, el ayuno intermitente normalizó estos niveles, mientras que la alimentación regular los mantuvo bajos. Las ratas que ayunaron vivieron más y mostraron mejor tolerancia a la glucosa. En todos los casos el ayuno retrasó la progresión de la enfermedad.

Pérdida cognitiva relacionada con la edad

Hay algunas evidencias de que el ayuno intermitente ayuda a frenar los típicos fallos de memoria o de habilidades mentales que vemos en las personas mayores. Este estudio  fue hecho en ratas que ya tenían una avanzada edad por lo que se muestra que no hace falta empezar desde joven para obtener los beneficios del ayuno en este sentido.

Depresión

La depresión ha sido asociada con niveles bajos de BDNF  y recientemente los investigadores han barajado la posibilidad de que niveles bajos de BDNF y la depresión tenga relación de causa y efecto. Además vemos como los antidepresivos aumentan la BDNF. ¿Podría el ayuno ayudar con la depresión? Parece que puede haber una relación pero no está del todo demostrada.

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Como hemos visto la mayoría de estos estudios son en ratas por lo que no se puede decir que sean una evidencia 100% válida. Pero en mi opinión dan una idea de los beneficios que nos puede aportar una práctica natural e inherente a la especie humana como es no comer siempre 3, 4 o 5 veces al día. En la actualidad es una elección pero durante millones de años ha sido una obligación, para la que nuestro cuerpo está perfectamente adaptado. De todos los humanos primitivos, aquellos cuyos cerebros respondían mejor a la falta de alimento, fueron los que sobrevivieron y nos pasaron sus genes.

Si quieres saber más sobre el ayuno intermitente hay un libro en español sobre el tema, si quieres echarle un vistazo haz click aquí.
Por Yerai Alonso
Fuente: Marksdailyapple


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