martes, 19 de noviembre de 2013

¿Somos herbívoros por naturaleza?¿O frugívoros? En defensa de la carne en la dieta

Uno de los argumentos que surgen contra la Dieta Paleo es que la carne es un alimento antinatural para los humanos, ya que “aparentemente” nuestra naturaleza es herbívora, según algunos e incluso frugívora según otros. En este artículo haré un repaso a algunas de las bases de estas teorías. 
“Los chimpancés y otros homínidos son herbívoros”
Los chimpancés son uno de nuestros parientes vivos más cercanos (aunque no tan cercanos como eran los Neandertales, que por cierto eran puramente carnívoros) y consumen una dieta compuesta aproximadamente por un 70% de fruta, junto con algunos insectos y plantas. En primer lugar entre chimpancés y humanos hay una diferencia evolutiva de 6 millones de años. Además los chimpancés no son puramente herbívoros y han sido vistos cazando otros primates para consumir su carne: 



“Los carnívoros tienen intestinos delgados cortos y los herbívoros largos”
En realidad, cuando se mide desde el ano hasta la boca (la distancia que cuenta) nuestro ratio de 8 a 1 está a mitad de camino de carnívoros como los perros (3.5 a 1) y gatos (3 a 1) y herbívoros como las vacas (20 a 1) y los caballos (12 a 1). Qué raro que estemos justo en el centro, ¿será que somos omnívoros?
Además, el tamaño intestinal ni siquiera es la mejor manera de determinar las necesidades dietéticas. El arsenal de órganos digestivos que tengamos sí lo es. Los verdaderos herbívoros tienen órganos especiales diseñados para descomponer la celulosa: estómagos multicompartimentales por ejemplo. Pero nosotros tenemos un estómago, y no puede descomponer la celulosa de forma significativa. Si fueramos herbívoros, puede que tuviéramos un ciego super desarrollado en el colon como los conejos, que hacen la mayoría del trabajo digestivo, tendríamos la ventaja de producir cecotropos, heces ricas en vitaminas, minerales y proteínas que los conejos excretan para su posterior consumo. Delicioso.
“Nuestra dentadura es similar a la de un herbívoro, además no tenemos garras ni grandes colmillos”
En realidad las evidencias sobre la estructura y función de las manos y mandíbulas humanas, acompañadas por los comportamientos e historia evolutiva apuntan a una dieta omnívora o como poco descartan una dieta estrictamente vegetariana.
El que tengamos los colmillos cortos es simplemente una consecuencia funcional de nuestros grandes cráneos y la posterior reducción de la mandíbula. En los primates, los caninos sirven como armas de defensa y de amenaza visual. Curiosamente, los primates con los colmillos más largos (gorilas y babuinos) tienen básicamente dietas vegetarianas. En excavaciones arqueológicas, los molares humanos suelen ser confundidos con los de cerdos, omnívoros. Este tipo de molares se llaman bunodontas:
“Bunodontas: Las cúspides, en lugar de picos agudos, son colinas redondeadas. Todo el diente está recubierta de esmalte, y es más común entre los omnívoros como el cerdo, el oso y los seres humanos.”

Humano carnívoro

El uso de herramientas y el mayor volumen cerebral son tan inseparables para los humanos como las garras y colmillos para los leones, porque sin ellos morirían. Las herramientas y los cerebros grandes hacen al hombre. No puedes pasar por alto el uso de herramientas simplemente porque no son miembros fisiológicos pegados a nuestro cuerpo, construir herramientas es una parte integral de la evolución humana. Nuestras manos y nuestros cerebros hacen que seamos capaces de usarlas. Por así decirlo nuestras herramientas, armas, manos y cerebros son nuestras “garras y grandes colmillos”. Y hemos usado estas garras y colmillos tecnológicos para obtener carne durante al menos 2 millones de años, tiempo más que suficiente para que las herramientas se conviertan en una parte esencial de nuestra especie.
“la acidez de nuestro estómago es la de un herbívoro”
Es cierto que nuestro estómago no es tan ácido como el de los carnívoros, pero por otro lado también es cierto que nuestro estómago produce unas cantidades de ácido clohídrico (para digerir las proteínas) típicas de los omnívoros y mayores que las de los herbívoros.
Como prueba arqueológica podemos ver que recientemente se han encontrado pruebas de que los humanos extraían médula ósea de animales hace 2 millones de años usando complejas herramientas de piedra (enlace

Humanos primitivos recolectando frutas y verduras...

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Un argumento a favor del no-vegetarianismo humano es nuestra necesidad de vitamina B12, la cual sólo se puede obtener de alimentos animales. La vitamina B12, al igual que las otras vitaminas del complejo B, es importante para el metabolismo, ayuda a la formación de glóbulos rojos en la sangre y al mantenimiento del sistema nervioso central.


Los niveles bajos de vitamina B12 pueden causar: anemia, pérdida del equilibrio, entumecimiento u hormigueo de brazos y piernas y debilidad.

En realidad, la carne alimentó nuestra evolución. Somos omnívoros por definición, y si el ambiente lo requiere podemos sobrevivir a base de carne.
La conclusión es que los humanos no estamos “diseñados” para comer carne, sino que simplemente evolucionamos haciéndolo. La carne representaba una fuente segura de buenas cantidades de energía acompañadas de nutrientes y vitaminas esenciales para nuestra prosperidad. Nuestros grandes cerebros se hicieron posibles gracias al consumo de carne, órganos y otros productos animales ricos en nutrientes. En vez de gastar toda su energía metabólica procesando celulosa y materia vegetal, nuestros ancestros usaron una dieta alta en carne, que utilizaba vitaminas liposolubles (de tal forma que ya estaban convertidas para que pudiéramos usarlas), esto significó que la energía podía ser usada para nuestro cerebro en vez de para un gran estómago fermentador.
Nuestros cerebros consumen hasta un 25% de nuestra tasa metabólica basal, comparado con un 8-10% en otros primates que comen mucha menos materia animal. Nuestros cerebros son grandes y nuestros estómagos (normalmente) son pequeños, privados de bacterias que consuman celulosa, mientras que el cerebro de un gorila es relativamente pequeño y su estómago enorme y bien equipado con las bacterias adecuadas. ¿Cómo si no iban a procesar la cantidad de plantas que consumen?
La carne y su fácil digestión hizo posibles nuestros grandes cerebros. Esto no quiere decir que ser vegetariano te haga estúpido. Pero si un vegetariano es capaz de elaborar complejos argumentos sobre los horrores de comer carne y articularlos es por una simple razón: sus antepasados comieron mucha carne fresca, sangrienta y repleta de grasa. Simplemente debería estar contento de que no compartieran sus prioridades dietéticas, o si no estaría rumiando césped en lugar de disfrutando de la cultura, el lenguaje, la música y otros logros del gran cerebro humano.

Obviamente se puede sobrevivir perfectamente y tener una buena salud sin comer carne, y hay miles de ejemplos. Pero no es lo óptimo para la biología humana ni, como hemos discutido en este artículo, tampoco creo que es válido afirmar que el ser humano es herbívoro o frugívoro por naturaleza.

Otro tema que queda pendiente para el debate es el de conseguir carne, pescado y productos animales de buena calidad que se asemejen a los que consumían nuestros ancestros. Hablamos de animales que no estén alimentados con piensos a base de granos y que hayan vivido en condiciones al menos semejantes a su hábitat natural, pero ese es otro tema que requiere su propio apartado.

Por Yerai Alonso,


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