martes, 18 de septiembre de 2012

¿Es el colesterol tan malo como parece?



Uno de los mayores enemigos de la sabiduría popular es el colesterol.

Todo el mundo “sabe” que el colesterol es malo. En la tele a diario se pueden ver varios productos que reducen el colesterol. Pero ¿es realmente tan malo? ¿y si todo fuera una mentira, o verdades a medias, para ganar dinero?


El colesterol es un lípido que se encuentra en todas nuestras células (en la membrana concretamente) y en el plasma sanguíneo. Es muy importante para el funcionamiento de nuestro cuerpo y entre sus muchas funciones encontramos: aislamiento de las neuronas, construcción y mantenimiento de las membranas celulares, metabolizar las vitaminas liposolubles, producir la bilis, y ser precursor de la producción de hormonas en nuestro cuerpo, entre ellas las hormonas sexuales.

Entonces  si es tan importante, ¿qué tiene de malo? ¿por qué ha sido condenado por la medicina?  

Aquí es donde entran el HDL y el LDL, los llamados “colesterol bueno” y “colesterol malo” esto es erróneo ya que HDL y LDL son lipoproteínas que se encargan de transportar el colesterol. El HDL es considerado bueno porque transporta el colesterol de los tejidos del cuerpo al hígado, para que sea excretado mediante la bilis.

En cambio el LDL transporta el colesterol del hígado a los tejidos del cuerpo, lo cual es muy importante para el correcto funcionamiento del mismo. El problema es que en presencia de inflamación continua el LDL (no el colesterol) forma placas en las arterias, que pueden desprenderse y formar un coágulo. 

Por lo que cabe destacar 3 cosas:

1. El LDL no es la causa del problema sino la inflamación.

2. Dentro del LDL existen subcategorías, los que forman placas en las arterias son los de tamaño de partícula más pequeña y densa (LDL tipo B). Este LDL tipo B es producido en mayores niveles cuando se consume una dieta alta en carbohidratos.

En este link se pueden ver los resultados de LDL tipo B con una dieta alta en carbohidratos simples (89% del total de LDL era de tipo B), con una dieta de carbohidratos complejos (81.5% del total de LDL era de tipo B) y por último con una dieta baja en carbohidratos (48.9% del total de LDL era de tipo B).

3. El colesterol es tan importante que si no lo consumes en tu dieta lo produce tu hígado. Si haces una dieta baja en colesterol tu hígado compensará produciendo más colesterol.

Por este motivo, si tomas medicamentos para reducir el colesterol lo que haces es evitar tanto la absorción del que ingieres como evitar que el hígado lo produzca por su cuenta. Esto causa todo tipo de problemas entre los que se encuentra deficiencia de vitamina D e inflamación, por lo que es la pescadilla que se muerde la cola.

¿Cómo reducir la inflamación, la cual es la verdadera causa de los problemas cardiovasculares?  Reduciendo el azúcar y carbohidratos procesados de tu dieta. Aumentando tu consumo de omega-3 y manteniendo un buen ratio con respecto al omega-6.

Además parece ser según los últimos estudios que el LDL más peligroso es cuando está oxidado, y lo que causa esta oxidación son los radicales libres provenientes principalmente de las grasas trans, en cambio lo que combate esta oxidación son los antioxidantes presentes en verduras, frutas, aceites saludables etc.

Espero que con esto quede un poco más claro el tema del colesterol y su demonización. Además que te haga ver que las recomendaciones del tipo “un máximo de 300mg de colesterol” o “cuanto menos colesterol mejor” son demasiado simples y no se ajustan a la complejidad de la cuestión.

Por Yerai Alonso

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