martes, 2 de septiembre de 2014

Guía definitiva de alimentación de Bebés Paleo

Hoy en día la alimentación infantil  se ha convertido en un verdadero festín de alimentos procesados con listas interminables de ingredientes: cereales de arroz, fórmula, galletas, todo tipo de zumos procesados, mini chips ahoy, petit suisse, petit suisse para beber, danonino, danonino mini etc. ¿Es esto lo que nos pide la naturaleza? ¿Podemos darles a nuestros hijos una alimentación mejor que esa?

En una sociedad consumista, la sabiduría convencional tiene una forma extraña de sumarse a las maniobras de marketing. Ideas con intereses económicos que van en contra de la lógica se van metiendo poco a poco en las mentes de las personas hasta que sin darse cuenta ya no distinguen el sentido común del sinsentido.



En primer lugar, durante prácticamente la totalidad de la historia humana, los bebés tenían que ser amamantados. La leche humana es un resultado de una larga y compleja evolución. Leche que contiene ácidos grasos para el desarrollo del cerebro, anticuerpos para el sistema inmunitario y un alto contenido en nutrientes y grasas, la cual daba como resultado bebés saludables que sobrevivían las dificultades de un entorno hostil.

Y como sabemos, esta leche materna tiene exactamente las características que la evolución favoreció y seleccionó durante miles de años.

Como los bebés tenían estómagos pequeños, tenían que ser alimentados con frecuencia.  La leche materna era el no va más en comida transportable.  Ya que los niños tardaban dos años en desarrollar dientes capaces de masticar la mayoría de la comida disponible, dependían de la leche de sus madres (por supuesto no había pasapurés en la época paleolítica). Los niños hacían la transición a alimentos sólidos de forma lenta y gradual y seguían tomando leche materna durante sus primeros años.

Así que, si el estilo de vida paleo mezcla lo mejor de la época paleolítica con los benefícios de nuestro mundo moderno, ¿qué significa esto para los niños de hoy en día? Pues en primer lugar no tires a la basura el pasapurés ni ningún otro instrumento moderno. Nuestro trabajo aquí es simplemente redefinir la alimentación infantil que tanto daño está haciendo a los niños en la actualidad.


Beneficios de la lactancia materna


Una cosa está clara. Ser amamantado era suficiente para los bebés paleolíticos, y sigue siendo la fuente ideal e inigualable de nutrientes que facilitan el desarrollo humano. 

No creo que sea necesario hacer la comparación ente la fórmula y la leche materna. La Academia Americana de Pediatría (igual que otras asociaciones pediátricas) recomienda alimentar al niño exclusivamente de leche materna durante los primeros 6 meses, empezar a añadir sólidos hasta el año y luego seguir amamantando tanto tiempo como la madre quiera. 

La OMS y UNICEF promueven la lactancia materna hasta que el niño tenga al menos 2 años. La posición de la comunidad paleo es que la leche materna es un elemento crucial en un desarrollo óptimo de bebés y niños y que debería dársele al niño hasta la edad de 2 años o más.

Vamos a ver algunos datos sobre los beneficios de la lactancia materna. Una de las revisiones de estudios más exhaustiva analizó y seleccionó más de 9000 estudios científicos sobre el tema. La conclusiones fueron:


  • 36% menor riesgo de muerte súbita
  • 23-50% menor riesgo (dependiendo de la duración de la lactancia) de infecciones de oído
  • 42% menor riesgo de eccema
  • 64% menor riesgo de gastroenteritis
  • 72% menor riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias
  • 27% menor riesgo de asma
  • 7-24% menor riesgo de obesidad
  • 19-27% menor riesgo de diabetes tipo 1
  • 39% menor riesgo en diabetes tipo 2
  • 15-19% menor riesgo de leucemia
  • menor presión arterial
  • menor colesterol LDL
  • mejora en el desarrollo cognitivo


Por otro lado, otros estudios sugieren que también se produce un beneficio en la salud de la propia madre. Además de prevenir la depresión post parto, amamantar (particularmente durante 2 o más años) puede también reducir el riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario, diabetes tipo 2, presión arterial alta, infarto y enfermedades del corazón.

Dicho esto, también hay que entender que la vida moderna y las circunstancias individuales pueden hacer que dar el pecho (especialmente de forma "extendida" en el tiempo) sea muy difícil a pesar de todas las ventajas que aportan al bebé y a la madre. La mayoría de madres trabajan y están lejos del bebé durante largos periodos de tiempo. A pesar de que la industria de los succionadores para los pechos a experimentado un gran auge en los últimos años, no todas las mujeres pueden usarlos.

Además, amamantar requiere cantidades tremendas de paciencia, tiempo y (en ciertas fases) fortaleza física. No es de extrañar que la naturaleza diseñara motivadores positivos como la segregación de ciertas hormonas que favorecen la unión entre la madre y el niño y la relajación durante la lactancia. Las madres paleolíticas no tenían muchas alternativas a dar el pecho, pero probablemente tenían más ayuda e instrucción informal en su tribu que las madres actuales.

En el raro caso de que la madre tuviera problemas para producir leche o en casos de horfandad, es probable que otras mujeres lactantes del grupo se hicieran cargo de amamantar al niño. Hoy en día hay grupos de ayuda y médicos expertos en este tema que pueden reemplazar a este apoyo tradicional. También hay remedios como fenogreco, alfalfa, ortiga o ruda de cabra que pueden ayudar a estimular la producción de leche en madres con problemas de salud, embarazos difíciles, partos prematuros etc.

Además hoy en día existen grupos de donación de leche materna que se deben tener muy en cuenta para casos que no se consiguen solucionar ya que la leche humana es la mejor, aunque no sea de la madre del niño.

Si aun así la leche materna sigue sin ser una opción por alguna circunstancia irremediable, las opiniones sobre cuál es la segunda mejor opción son muy diversas. La mayoría de expertos sugieren fórmula convencional (para recién nacidos y bebés). Pero en algo en lo que están de acuerdo casi todos es que hay que evitar completamente la fórmula a base de soja.

También hay recetas de fómula casera, pero si la vas a hacer es crucial que consultes con el pediatra. Para recién nacidos y bebés, yo recomendaría fórmula convencional con DHA y AA añadidos (no soy un fan de las compañías de fórmula pero la nutrición infantil incluye una constelación de factores a tener en cuenta. Por mucho que despreciemos algunas de las prácticas de marketing de estas compañías, su producto está fuertemente regulado y las necesidades nutricionales han sido claramente establecidas). 

La mayoría de pediatras sugieren que la leche de vaca es un sustituto aceptable para bebés mayores de 1 año, pero yo creo que es mejor continuar con fórmula que contenga DHA hasta que el niño tenga 18 meses o 2 años.

Por último, uno de los factores más importantes es la nutrición de la propia madre. La producción de leche requiere un extra de proteína, calcio, ácidos grasos y un aumento de las calorías diarias en general (entre 350 y 500).

Incorporar una gran variedad de alimentos ayudará a cultivar el gusto del bebé por los alimentos saludables que comerá cuando empiece con los sólidos. También es buena idea limitar o eliminar alimentos asociados con sensibilidades y alergias como lácteos, soja, gluten, café y cítricos.


Introduciendo sólidos


La alimentación del primer año no está completa si no hablamos de la transición a "comida de verdad" (como si la leche materna no lo fuera). Pregunta a una docena de padres lo que el pediatra les recomendó como primeras comidas y la mayoría te dirán que crema de arroz o avena. ¿cuántos de ustedes recibieron eso de sus padres? 

La sabiduría convencional nos ofrece una línea temporal parecida a la siguiente: arroz a los 6 meses, seguido de avena, cebada, seguido de frutas procesadas (compotas), purés de vegetales "dulces", seguido de pudin y la adición de 3 o 4 verduras procesadas (por cierto quiero recordar que el maíz no es una verdura, ni los guisantes). Además dentro de esta línea temporal se van incluyendo todo tipo de golosinas, productos azucarados etc.

En primer lugar recordemos lo que debería ser obvio. Olvídate de los granos. Arroz, avena, cebada... son innecesarios para la alimentación de un niño (y de un adulto). Aunque sean más baratos, son menos densos nutricionalmente, tienen un alto índice glicémico y pueden activar problemas alérgicos. Hay quien sugiere que los bebés deberían ser expuestos a los granos para prevenir dichas alergias. Las investigaciones sobre este tema son irregulares, inconsistentes y la lógica evolutiva no lo respalda. Aun así, ya que los granos son omnipresentes en nuestra sociedad, puede que no sea mala idea "probar" para ver si hay problemas alérgicos en un determinado momento. Esta prueba puede esperar hasta la edad de 1 año o más cuando los bebés estén más preparados para soportar dichos alimentos.


¿Y qué pasa con las compotas? Estos productos han llenado las estanterías de padres durante las últimas generaciones. Mi consejo es que te ahorres el dinero. Estos purés contienen tanta agua que estás pagando a precio de oro una pequeña cantidad de alimento. Además contienen ingredientes innecesarios para rellenar como almidón de maíz o tapioca que suman al contenido de carbohidratos procesados sin añadir ningún valor nutricional. Además la fruta que contienen probablemente está sobrecocinada lo que le resta a dicho valor nutricional.

Lo más recomendable es hacerlas tú mismo. Con la cantidad de herramientas de cocina disponibles hoy en día, libros de recetas y accesorios, la inversión de tiempo es mínima y la calidad nutricional no se compara, además en el largo plazo ahorras dinero.

Las mejores comidas para empezar a dar alrededor de los 6 meses son las no-alérgenas, frescas y sabrosas que dan gran candidad de nutrientes. 

El aguacate es una buena primera opción: fácil de preparar y rico en grasas saludables. Los plátanos tampoco están mal. Las yemas de huevos cocinadas (pero líquidas) son una buena opción y ofrecen colesterol (sí, el colesterol es bueno y necesario). La carne bien triturada proporciona hierro y proteínas, muy importantes a esta edad. Purés de remolacha, zanahoria, espinacas y otras verduras, boniatos, nabos, manzanas, peras y bayas son buenos complementos (algunos expertos recomiendan retrasar la ingesta de remolacha, espinaca y zanahorias hasta los 6 meses o incluso unos cuantos meses mas, debido al contenido de nitratos).

La mayoría de frutas y vegetales pueden ser ligeramente cocinados para crear un consistencia más blanda y promover una mejor digestión. Dicho esto, no es necesario cocinarlos hasta el punto de que sean una masa irreconocible. Hay que encontrar el equilibrio entre retención de nutrientes y textura apta para el bebé.

Puedes añadir yogurt natural a las frutas y cremas de vegetales. Incluye un poco de aceite de hígado de bacalao y tienes un buen batido que tu bebé paleo disfrutará.

Además para la nutrición infantil, la recomendación es alimentos orgánicos en el mayor porcentaje posible o disponible. Cuanto más pequeño es el niño, más vulnerable a los efectos de pesticidas, hormonas y antibióticos. Además de que las variedades orgánicas ofrecen una mejor calidad nutricional.


Resumen/Conclusión


Leche humana para bebés humanos, durante al menos el primer año, si puede ser hasta los dos años. A partir de los 6 meses empezar a introducir sólidos no procesados (frutas, verduras, carne, huevo) teniendo en cuenta que deben tener una textura adecuada para el bebé.

Por Yerai Alonso
Fuentes: Marksdailyapple, Pubmed, Goodnutrition

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